La Economía Responsable: Convirtiendo el desafío en oportunidad.

La Economía Responsable: Convirtiendo el desafío en oportunidad.

Daniel Pérez Estévez. Doctor en Economía. Autor del libro La Economía Responsable (Ed. Idea). (1)

El cambio climático no es un mero debate entre científicos alarmistas y productores que intentan estirar al máximo su beneficio basado en la contaminación. El cambio climático es un factor multiplicador de inestabilidad económica, cuyas consecuencias directas conllevan desigualdades, éxodos, tráfico de personas, muertes en las rutas de las migraciones, crisis energéticas, terrorismo, guerra y, en definitiva, sufrimiento para la población más vulnerable.

Estas consecuencias se han vivido en las puertas de Europa en los últimos años en la forma de migraciones masivas de refugiados que huyen de conflictos cuyo origen reside en un sistema energético no sostenible, evidenciando el fracaso de la política de migración de la UE basada en la contención de su frontera exterior. El clima no tiene fronteras, ni sus consecuencias tampoco. El recalentamiento de la Tierra por la acción del ser humano provoca situaciones climáticas más extremas, como una mayor sequía en tierras fértiles, o catástrofes atmosféricas cada vez más frecuentes. Este cambio estructural en el clima afecta a la capacidad para su producción agrícola de los pueblos afectados y en sus infraestructuras, provocando una incidencia estructural en su economía, lo cual genera incrementos en los niveles de pobreza en países con menores niveles de desarrollo. Ante esta situación de mayor presión socioeconómica, se produce un aumento de los movimientos migratorios, y en especial de las migraciones con mayor riesgo en las rutas y en las fronteras.

Una de las definiciones de la Economía es “el arte de gestionar recursos escasos”. Gestionar la manera más eficiente de asignar y distribuir recursos que no son ilimitados requiere que esta lógica integre en las decisiones las consecuencias hacia la sostenibilidad de los recursos, pues condiciona a su vez la disponibilidad futura de los mismos.

La próxima crisis ya ha empezado. La desigualdad es el factor clave que hará que todo el sistema económico sea insostenible. Hay lugares en el mundo que nunca han conocido otro escenario que la crisis estructural. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODS) para 2030 esbozan el camino para romper la desigualdad y favorecer la integración. Solo desde el compromiso responsable de las personas y las empresas e instituciones es posible. La clave está en comprender que este compromiso es rentable. Las oportunidades de negocio que ofrece la Economía Circular significan un campo de beneficios para las empresas que asuman reorientar su modelo de negocio desde un modelo sostenible futuro cuya decisión es ya una realidad. Las empresas que comprendan la necesidad de hacer pivotar su negocio en torno a una relación diferente con los grupos de interés en base a una cadena sostenible tendrán acceso a unos beneficios perdurables en el largo plazo.

En la vertiente de sostenibilidad ambiental, la Economía Circular tiene en cuenta la reutilización tanto de los recursos sobrantes durante el proceso de producción, como de los productos una vez utilizados. Convierte la necesidad en oportunidad de rentabilidad, pues al asimilar este modelo, se aprovechan mejor recursos, generando ahorros, y se obtienen ingresos adicionales,  incrementando la eficiencia de los procesos productivos, con lo que se maximizan beneficios. La Economía circular es ya una realidad con una capacidad ingente de generación de empleo.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son el gran desafío para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad. La nueva agenda de desarrollo sostenible global, trazada el 25 de septiembre de 2015, marca 17 objetivos con metas específicas que deben ser alcanzados en 2030. En este proceso, intervienen las instituciones públicas en sus diferentes niveles, las empresas privadas, y la ciudadanía.

La Responsabilidad Social de la Empresa (RSE) es un modelo de gestión que permite optimizar la toma de decisiones. Es el proceso de gestión que considera el impacto que tienen las decisiones de las organizaciones a nivel laboral, competitivo, medioambiental, social, y cultural, y las integra para obtener un beneficio sostenible. Mediante un proceso de mejora continua, integra criterios económicos, medioambientales, sociales y culturales, incrementando la eficiencia de las organizaciones, su resiliencia y su competitividad, a la vez que el bienestar de las sociedades en las que desarrolla su actividad.

Los grupos de interés tienen una capacidad creciente de premiar las acciones de RSE o penalizar comportamientos no responsables. Por eso, a raíz de recientes trabajos, proponemos un modelo de gestión eficiente de la RSE por el cual evaluamos la adecuación de la percepción de los grupos de interés sobre el desempeño real de las empresas en comparación con sus prioridades y expectativas. Este modelo genera un Índice de RSE que permite comparar situaciones y empresas. Gracias a esta herramienta, es posible configurar un verdadero modelo de Economía Responsable aplicándola a todos los grupos de interés y a todos los sectores económicos.

Libro “La Economía Responsable..” de Daniel Pérez Estevez

Este Índice facilita el asesoramiento a las empresas mediante una medición un índice sobre la calidad de la actividad de RSE para contribuir n a su impacto en términos de beneficio social y medioambiental de manera integrada con el económico.

Se trata de una aplicación novedosa y útil para poder desarrollar de manera planificada estrategias de RSE eficientes que mejoren la rentabilidad y la reputación corporativa de las organizaciones, a la par que el nivel de desarrollo sostenible del entorno competitivo.

Con este modelo de consultoría verificamos que variables son consideradas importantes y cuales no para el público, y en qué medida la empresa las está gestionando satisfactoriamente o bien está fallando.

Esta técnica se ha aplicado exitosamente a otras áreas de conocimiento dentro de la Economía, para medir la calidad de los servicios, en sectores tales como el sanitario, el turístico o el transporte. Se trata de una herramienta metodológica que permite conocer los factores críticos de éxito de una actividad en cuanto al nivel de relevancia asignado por los consumidores, y compararlo con la percepción de los mismos sobre la calidad alcanzada con el comportamiento desarrollado por las empresas. Para poder medir el grado de adecuación de las acciones de RSE con respecto a la eficiencia, realizamos un Análisis Importancia/Desempeño (IPA, por sus siglas en inglés, Importance/ Performance Analysis) que mide la relevancia de ciertas variables de RSE para este grupo de interés y la valoración que le merece el resultado de la gestión real de las mismas por parte de la empresa.

Esta herramienta es aplicable a diferentes escenarios, tanto para cada uno de los grupos de interés y áreas de RSE, como para aquellas localizaciones internacionales en las que la empresa desarrolla su actividad y desea ser percibida como un agente destacado en el mercado global.

Al conocer la adecuación desde el enfoque de cada Grupo de Interés y por tanto facilita la relación con los grupos de interés con una mayor precisión, al adecuarse. A lo largo de su constante evolución, la Responsabilidad Social ha experimentado las consecuencias de un riesgo que es inherente a su existencia: la deslegitimación del término a causa de incoherencias entre el mensaje corporativo y las acciones reales de determinadas corporaciones, producido por una comunicación publicitaria que exacerba atributos de gran liderazgo en actividades de Responsabilidad Social, mientras determinadas decisiones demuestran con que no tienen un verdadero compromiso con la gestión responsable. Ese puro afán de mejora de imagen provoca una deslegitimación del término Responsabilidad Social para el conjunto de las empresas. De ahí la relevancia de una comunicación coherente y eficaz del valor. La RSE es un ejercicio de gestión de valores, y la comunicación de la RSE es un ejercicio de puesta en valor del compromiso de las organizaciones. Una gestión empresarial consciente de su impacto en la sociedad y el medioambiente tiene un potencial que debe ser trasladado con eficacia a los grupos de interés, tanto para asegurar su impacto, como para permitir el retorno que haga posible su continuidad y sirva de ejemplo multiplicador para otras organizaciones.

(1). Daniel Pérez Estévez es Doctor en Economía. En su Tesis Doctoral propone un modelo innovador de gestión de la Responsabilidad Social en la Empresa para el Desarrollo Sostenible. Ha cursado posgrados sobre negocios internacionales y política europea en universidades de Madrid, París y Londres. Ha participado en diferentes proyectos de desarrollo empresarial y de cooperación internacional en África Occidental. Desarrolla su actividad profesional como director financiero en una empresa internacional, que combina con actividad investigadora y docente, como profesor de grado y posgrado.

 

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